Capítulo General Biên Hòa 2019 – 18 de Julio

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La noche del miércoles hemos disfrutado de un concierto de música tradicional de Vietnam. Los artistas son: Trần Bộ and his band (Trần Bộ y su banda)

Un repertorio interpretado en instrumentos típicos ha deleitado a los capitulares. Han causado tanta curiosidad instrumentos como el:

Đàn bầu (monocordio) y el 1 string (cuerda),
Đàn tranh – 16 strings (16 cuerdas),
Đàn tam thập lục, la cítara de 36 cuerdas (hammered dulcimer),
las flautas de bambú (sáo trúc),
el xilófono de bambú Vietnamita (T´rưng),
Xilófono en piedra o llamado litófono (Đàn Đá) (Rock Flock),
los tambores (trống).

Los artistas en algunas canciones han hecho un mix electrónico con los instrumentos de bambú (tre) que ha despertado calurosos aplausos del auditorio.

Predicar es convertir por medio de la verdad. Y toda conversión comienza con una promesa proclamada y recibida

El Provincial, Fray James (MARCHIONDA James Vincent), de la Provincia de San Alberto Magno de Estados Unidos ha presidio la eucaristía de esta mañana. Concelebraron: fray Michel (Michael Bernard SWEENEY, OP) Definidor de la Provincia del Santo Nombre (USA) y fray Thomas (BROGL Thomas Christian), Provincial de Alemania Superior y Austria.

Fray Michel nos contó una anécdota personal en su predicación. Alguna vez le dio un “aventón” en su carro a un joven “mochilero”. En el desarrollo de la conversación le reveló que era sacerdote y el joven quedó callado. Revelar que uno es sacerdote a veces es como un tapón de conversación).

Con frecuencia nos relacionamos con prejuicios, con muy poca libertad. Fray Michel afirmó: “Compartí con él que Jesús nos enseñó que necesitamos un nuevo espíritu, que entonces seríamos tan libres como el viento y soplaríamos donde quisiéramos. Antes de separarnos, le sugerí que algún día se encontrara con Jesús, la persona más libre que jamás haya caminado por nuestro planeta.

“Qué escándalo que en la imaginación de tantos en nuestro mundo, especialmente entre los jóvenes, se vea que la Iglesia impone cargas pesadas, no que los alivia!”

Por supuesto, debemos desafiar y corregir la inmoralidad de nuestra cultura, el narcisismo y la arrogancia de la academia, la ineptitud desesperada y la deshonestidad de nuestros líderes políticos. Debemos aplicar nuestros recursos filosóficos y teológicos para este propósito. Pero esta no es, y nunca podría ser, nuestra primera obligación. Debemos enseñar acerca de Jesús, y cómo se encuentra en la Escritura y en la vida sacramental, y en su Iglesia, el pueblo que él ha llamado y escogido; pero ni siquiera esto es lo primero que nos obliga.

“Debemos conformarnos a Jesús con humildad, mansedumbre y caridad, exactamente como Santo Tomás nos instruye. De esta manera nos convertimos en los niños que Jesús nos ha llamado a ser. Y luego debemos hablar en su lugar para que, al igual que él, comencemos con una promesa.

“Predicar es convertir por medio de la verdad. Y toda conversión comienza con una promesa proclamada y recibida”.

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